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 Mala Elección - Subida Completa

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Anael
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:39 pm

Capitulo 16: Paranoias.


Estábamos sentados en las sillas de la cocina, alejados del inanimado cadáver de mi madre.

Ray la había cubierto con una sábana para que no observara como había quedado. Definitivamente había sido brutalmente asesinada.

Él se paró y se acercó al teléfono, marcando un número y mirándome.

-Buenos días.. si- silencio-.. un asesinato..- nuevamente silencio- Wildland Streer al 756.. si.. muchas gracias, aquí esperaremos- colgó el teléfono e hizo que me parara para sentarse él allí y hacer que me sentara sobre sus piernas cual niña pequeña.

-¿A quién acabas de llamar?- pregunté aún sabiendo de antemano de quien se trataba.

-A la policía, por supuesto- contestó acariciando mi cabello-. Ellos nos ayudarán a descubrir al asesino de tu madre, Iris.

-Pero.. no quiero a la policía aquí, Ray, pueden llegar a culparnos y no creo que el maldito que le hizo eso a mi madre haya dejado huella alguna.

-Tienes razón, pero..

-¡No!- le interrumpí. Me llegó un flash del momento en que había tocado su sangre.. miré mi mano y mi remera y abrí enormemente los ojos- No, no, no, no, no, no.. ¡no!

Ray me miró sin saber que me pasaba y miró en la misma dirección que yo.

-¿Qué te sucede, Iris? ¿Qué tienes?- siguió mirando mis manos y mi remera para luego mirarme a la cara. También levanté la vista para mirarle. Pude ver en sus ojos reflejada mi mirada de espanto.

-¡¿Es que no lo ves?!- negó con la cabeza y levanté la mano para mostrársela- ¡Sangre!- me tomó la mano y la soltó para que pudiera ver las suyas.. que no estaban manchadas.

-No hay sangre, cariño, todo es producto de tu imaginación y de la impresión que te acabas de llevar con todo esto- me susurró dándome un beso en la frente y me volvió a abrazar. Escondí mi rostro en su pecho-. Tranquila..- me siguió susurrando. Entre todo eso descubrí que estaba hiperventilando y mirando para todos lados. No, no podía ser..

-Ray- susurré, casi sin aire. Él se alejó y me miró con terror-. Ray, no respiro- me aferré con fuerza a sus hombros y lo sacudí sin energía-. No, no quiero..

-¡Respira! Maldición.. ¡Respira, Iris!- tomó mi rostro con fiereza-. Por favor- rogó, arrodillándose frente a mí. Intenté hacerle caso, pero se me hacía imposible. Además, no había muchos motivos por lo que vivir.. no lo había pensado. ¿Por qué viviría? Ray podría vivir sin mí, lo había hecho durante 18 años; yo solo había sido alguien más. ¿O no? No, Ray me quería. Intenté respirar de nuevo.

-Ray, sangre- dije, recobrando algo de aire-. Mi mano.. ¡Mi mano!- levanté una de mis manos, la que estaba manchada-. Ray.. no- lloré con desesperación. ¿Por qué había sangre en mi mano? Me secó las lágrimas poniendo sus manos sobre mis mejillas y haciendo que lo mirase.

-Escúchame- me dijo y abrí enormemente los ojos. Nunca lo había escuchado hablándome de esa forma y me sorprendió bastante-. No hay sangre en tu mano, es solo tú imaginación. ¿Está bien?

Las lágrimas siguieron recorriendo mi rostro sin parar y me besó para que me tranquilizara.

-No pasa nada.. todo está bien, ¿si?- asentí pero sabía que eso no era cierto.

-Sí, sí, estoy bien- dije pero más para tranquilizarme que para él.

En ese momento escuché que sonó el teléfono. Ese sonido me parecía raro y no sabía el por qué.

Ray me soltó y dejó que me acercara a este para atender. Lo descolgué.

-Hola, Iris- me dijo una voz extraña.. ¡La misma de antes!
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Anael
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:40 pm

Capitulo 17: La extraña voz


Grité al reconocerla. ¿Por qué? ¡¿Por qué?! Ray se alarmó y se paró al lado mío. La voz masculina se rió.

-Iris, Iris, Iris, más te vale que..- Ray me sacó el teléfono y escuchó el final de la frase. Se mostró bastante molesto y disgustado.

-Tú, idiota, déjala tranquila- dijo más o menos en un gruñido que me sorprendió enormemente-. Si la dejaste sola, no vuelvas, ella no te ha hecho nada..

Me senté en el suelo, junto a la pared, y me abracé las piernas. Empecé a golpearme con cuidado y cada vez más fuerte contra la pared. Todo esto era mi culpa. Si yo no hubiera sido tan descuidada nada de esto hubiera sucedido. Su asesinato, esa voz en el teléfono, poner en peligro a los que amaba, todo era mi culpa.

Mis golpes aumentaban de intensidad a medida que el tiempo pasaba. Un fuerte dolor recorrió mi cabeza, lo ignoré. Solo quería sentir un poco del sufrimiento del mundo, solo eso.

Ray estaba demasiado concentrado en discutir con el de la voz como para verme. Eso era perfecto ya que no podría detenerme, ya no.

Lo último que escuché antes del último golpe fueron el grito sufrido de Ray y las sirenas de la ambulancia y la policía viniendo hacia aquí. Por fin sería como debería.

Dos meses después.

Abrí levemente los ojos y lo primero que pude ver fue una oscuridad total solamente interrumpida por una luz verde que decía “emergencia”. Sentí una mano sobre mi hombro. ¿Estaba parada.. seguía viva? Le resté importancia a esas preguntas.

Me di la vuelta y me encontré con Sam, que me estaba sonriendo. ¿Cómo..?

-¿Cuándo vol..?- fue lo último que pude pronunciar antes de escuchar a un bebé llorar y un fuerte dolor en el cuello..

---


Desperté repentinamente en una camilla blanca, llena de cables, tubos y máquinas que solo había visto de pasada. ¿Qué hacía yo en un hospital? Mi cabeza me pesaba como si fuese de titanio y me dolía demasiado. Me sentía mal, posiblemente con fiebre.. pensar en todas esas cosas me dio una sensación en el estómago de pesadez, acidez.. ¿nauseas? No, nauseas no..

El cuerpo hizo caso omiso a mi pedido, aparecieron las arcadas y todo me dolió cuando me arqueé hacia un costado para vomitar. El asqueroso sabor quedó impregnado en mi garganta y yo, recostada boca abajo con medio torso fuera de la camilla.

Algunos cables estaban corridos, y con un sonido que hasta entonces no había notado comenzó a aumentar su ritmo..

-Despertaste- exclamó una voz luego de que la puerta se abriera de golpe. Unos brazos cruzaron por debajo de mi cuerpo y las manos hirvientes me acomodaron en la camilla otra vez, con lentitud y delicadeza. Abrí la boca, quería al menos volver a pronunciar su nombre. Pero el aire solo pasaba por mi garganta y las palabras no se formaron. Ray me sonrió con emoción y negó con la cabeza. Miré hacia un costado, para abajo. Ray suspiró.

-Que suerte que esquivé eso- lo miré y él hizo una mueca. Miró a todos los cables que estaban medios conectados y apretó uno de los botones que estaban en el respaldo de la cama-. Mejor que venga una enfermera a acomodar todo esto.

Se sentó al borde de la cama y puso mi mano entre las suyas para luego soltar una y acariciar mi mejilla con esta.

A los pocos minutos se abrió la puerta y entró el doctor. Ray se iba a parar, pero apreté la mano como pude y se quedó.

-Buenos días, señorita Stone. Soy el doctor Drake- dijo agarrando una carpeta que contenía lo que supuse que eran mis diagnósticos, placas de la cabeza y demás papeles.

Los revisó durante un tiempo escaso y luego se acercó. Puso una de sus manos cerca de mi rostro y Ray quitó la suya. Abrió un poco más uno de mis ojos y apuntó con una linterna que sacó del bolsillo. Hizo el mismo procedimiento con el otro ojo y guardó la linterna.

Una enfermera bastante guapa entró a la habitación y se acercó a la camilla para cambiar el suero y reacomodar todos los cables. El doctor revisó las radiografías y, luego, el cardiograma.

-Bueno, señorita Stone- dijo dejando mis papeles-. Ha sufrido un golpe contundente en la cabeza. Estuvo, como sabrá, dos meses en recuperación ya que mayoritariamente estuvo en coma toda la estadía que pasó aquí, Hmm..- Dijo volviendo a revisar mi cardiograma-. Su corazón no ha sufrido daño alguno. Ha tenido suerte señorita. Le haremos una prueba de sangre para quitarnos dudas, pero ya puede dejar de preocuparse. Está fuera de peligro.

La enfermera luego de reconectar y cambiar el suero, se rezagó un poco pero se fue al observar la mirada que le dirigió a Ray. Metida. ¿O se había quedado para observarlo?

-Estará en observación entre dos o tres días más para observar como evoluciona ahora que está despierta- dijo el doctor Drake haciendo que volviera mi vista a él-. La dejo sola para que le expliquen lo que sucedió y cualquier cosa le avisa a Mariana.. lo que necesite, ¿está bien?- observó el desastre en el suelo y me sonrió-. Ahora le aviso a la de la limpieza para que quite esto.

Asentí con una mirada de disculp.

-Gracias doctor Drake- dijo Ray muy agradecido-. Me alegro que se encuentre bien.

-Si..- contestó con voz perdida-. Mañana le harán las pruebas de sangre, recuerde.

-Por supuesto.

-Bien, Iris, nos veremos mañana.

Volví a asentir y el doctor desapareció por la puerta blanca.

Ray acarició mi mejilla y lo miré; tenía una gran sonrisa /a pesar de no mostrar los dientes/ y hubiera jurado que distinguí sus ojos un tanto brillosos. Sonreí torpemente.

-No me moví de aquí- sonrió.

Sonó el teléfono y Ray puso mala cara mientras descolgaba. Se llevó el auricular al oído y marcó un número.

Gruñó levemente antes de responder.

-¿No puedes dejarnos tranquilos?..- esperó unos segundos antes de seguir- ¿Qué quieres ahora?
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Anael
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:41 pm

Capitulo 18: Esto no lo esperaba.


Ray escuchó atentamente y se le cayó la mandibula antes de soltar el teléfono y que este chocara contra el suelo. Me miró fijamente, aun con la expresión de sorpresa en el rostro. Parecía shockeado, muy sorprendido por lo que acababan de decirle.

-¿Qué? ¿Quién es?- pregunté apresuradamente, nerviosa, tanto como se me era permitido- RAy, Ray. ¡Reacciona!

Él seguía parado al lado del teléfono, inmóvil. Parecía como si no respirara siquiera. No contestó a mi pregunta por lo que volví a insistir.

-Ray, dime quien era, ¡ahora!- exigí con enojo. Él negó con la cabeza, aun afectado por la sorpresa. Observé que el teléfono todavía se encontraba en el suelo y lo tomé. Él no hizo nada para detenerme.

-¿Quién eres? ¿Por qué lo atormentas? Déjalo en paz- grité balbuceando por efecto de los sedantes.

-Bien, parece que volvemos a hablar, Iris querida- me contestaron del otro lado de la línea.

-¿Tú otra vez?- dije con terror en la voz- ¿Qué quieres ahora?

-No quiero nada de ti. Solo llamaba para darles la noticia. Felicidades.

¿Noticias? ¿Qué noticias? ¿De qué demonios hablaba? Mi capacidad para entender en esos momentos era lenta, si, pero no lo hubiera comprendido si hubiera estado bien tampoco.

-Vuelvo a repetir.. ¡Déjanos en paz!- grité como pude y colgué. Me estiré tratando de no caerme y agarré como pude la mano de Ray. ¿Qué le pasaba? Apretó fuerte mi mano sin lastimarme y se la puso sobre la mejilla antes de acercarse. Aun seguía con la mirada perdida.

Siguió de esa forma durante un tiempo en el que mi nerviosismo fue aumentando sin control. Quería una explicación y la quería en ese mismo momento.

-¿Me dirás quién era?- pregunté al ver que regresaba a la normalidad.

-Amor, es hora de que descanses. Recién te recuperas y necesitas un descanso. Duerme un poco. Llamaré a la enfermera para que te de algunos sedantes.

-No me salgas con eso. No soy tonta- dije con enojo-. Él dijo que te había dado una noticia y me felicitaba. ¿De qué estaba hablando?

-Olvídate de eso. Era un tonto que se había equivocado de habitación- dijo restándole importancia.

-¡Raymond, explícame ahora mismo que es lo que acaba de suceder!- exigí. Su expresión cambio y se pareció muchísimo a Max.

-¡¿Qué quieres que te diga?! ¡¿Qué Sam nos seguirá molestando hasta que los tengas?! ¡¿Qué tu embarazo es un error, que no debía de suceder?! No, no te diré eso porque no es lo que debes oír. Fui un estúpido al..- gritó.

-¿Qué? ¿Embarazo? ¿Error? ¿De qué.. de qué demonios hablas, Ray, por dios?- dije confundida y sorprendida. Mis manos automáticamente se dirigieron hacia mi vientre. No podía ser..

Me observó suspirando y luego se volvió a acercar a mí para hacerme recostar otra vez en la camilla. Yo no me había dado cuenta de que estaba sentada. Mi preocupación por lo que acababa de decirme era muy grande.

-Escúchame- me dijo un poco más tranquilo. Su rostro parecía el de alguien agotado-. No existe tal embarazo, ¿entiendes? Es solo que Sam busca una excusa para..- se detuvo por un instante y luego prosiguió- encontrarte y separarte de mí, ¿si?

Yo sabía que eso no era lo que tenía pensado para decirme, pero dejé a un lado eso para analizarlo más tarde, cuando pudiera pensar mejor.

Asentí disgustada. Tenía unas cuantas preguntas para hacerle, pero antes de empezar me cortó.

-En la mañana me dirás todo lo que quieras- me susurró-. Ahora descansa que tantos.. sobresaltos te harán mal.

Me besó la frente y me dejó sola. Eso era lo que necesitaba. Tranquilidad para pensar en la nueva información que él negaba. Mi embarazo.
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Anael
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:41 pm

Capitulo 19: ¿Embarazada?


Cuando me desperté me encontré con que el doctor, la enfermera y Ray estaban parados al lado de la camilla donde me encontraba. Me asusté un poco.

-¿Qué sucede?- les pregunté mirándolos uno por uno. Ray se acercó y junto sus labios con los míos, ocasionando que me sonrojase.

La enfermera se retiró y el doctor nos mostró un sobre que se lo dio a Ray.

-Estos son los resultados de los análisis de sangre que tomamos el otro día.

Ray se quedó mirando el sobre sin hacer ningún ademán de irlo a abrir. Me empecé a desesperar y de un manotazo se lo arrebaté.

Abrí el sobre y leí detenidamente su contenido. Lo que decía al final me heló la sangre y miré a Ray, que ahora me estaba observando para saber cual era mi reacción. Este se acercó y leyó lo que la hoja decía.

-¡Es imposible! Pero.. si yo..- miró al doctor.

Este asintió.

-Sr. Marks, es normal que esto haya ocurrido, especialmente entre jóvenes. A veces, a pesar de que nos cuidamos, se rompe..- dijo el doctor pero Ray no le permitió seguir. Le lanzó tal mirada de odio que hizo que se interrumpiera de inmediato-.. la protección. Existen diferentes razones por las que sucede. Pueden ser..

-No hace falta que diga las razones, Doc- le contestó lleno de ira pero el doctor no le prestó atención y continuó con el discurso.

-.. y la segunda es que, aunque usted diga lo contrario, se haya olvidado de usar uno. Es lo más frecuente en casos como estos, de adolescentes.

A todo esto, no me había dado cuenta que la hoja se arrugaba más y más por la presión que ejercía sobre ella. Al darme cuanta, la fui soltando lentamente. Estaba más que arrugada, pero las palabras eran claras. Yo estaba embarazada, sin error alguno.

-Escúcheme- dijo Ray aun con enojo-. Esto no puede ocurrir. No puede nacer lo que sea que este dentro de Iris, el bebé. No puedo, entiéndelo. ¿No puede hacer aborto?

-¡No!- grité con toda la firmeza que me fue posible-. Mi bebé se queda, Ray, no lo tocaras. No, no te vas a acercar al..- me detuve súbitamente. El pequeño se había removido en mi interior. Mis manos, como hace una semana luego de la llamada de Sam, volvieron a ocupar su lugar en mi vientre. Mi pequeño bebé acababa de darme una patadita. Una lágrima calló en mi rostro. ¿Cómo podía Rat abortarlo? No le permitiría que lo hiciera. Mi pequeño nacería, si, y existiría como debía ser. A pesar de ser por una mera casualidad, Ray era su padre y, al unirnos, había sido creado el fruto que llevaba en mi vientre.

Él creyó que mis lágrimas eran de tristeza y no de emoción por lo que volvió a mi lado y empezó a consolarme. Yo me alejé automáticamente. Si el pensaba de esa forma tendría que oponerme a él.

-Tranquila, Iris- me dijo medio sorprendido-. Siento mucho haberte metido en este problema. Debí haberme dado cuenta que la protección era esencial, a pesar de no haber considerado que esto nos podría haber pasado. Yo.. no sabes como me siento en este momento.

-Cállate- le exigí-. Tú no le harás nada a mi pequeño porque me quitarías parte de mi vida. Él es nuestro y lo criaremos como padres que seremos- miré al doctor-. ¿Podríamos hacer una ecografía? Quiero saber como está- acaricié mi vientre-. ¿Hace cuanto tiempo que estoy embarazada?

-Eso lo sabremos en la misma ecografía, señorita Stone. Me alegro que le preocupe. Vuelvo a repetirle: felicitaciones por su embarazo y mañana le harán la ecografía. No espere ver demasiado del pequeño porque no creo que este muy formado aun, pero algo verá- me guiñó un ojo, sonriéndome-. Los dejo solos y, ya saben, cualquier cosa que necesiten, síntomas o antojos del embarazo, pueden llamarme o sino a Mariana si me encuentro demasiado ocupado.

Y con eso el doctor desapareció por segunda vez por la puerta blanca.
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:41 pm

Capitulo 20: Los niños.


En la ecografía se podía ver apenas lo que había. Era todo blanco y negro.

-Bien, estos son sus bebés- ¿sus? ¿o sea que era más de uno?

-¿Sus?- traté de confirmar si lo que había escuchado no era solamente algún fruto de mi imaginación.

-Así es, mire- señaló en el monitor una masa uniforme que no lograba identificar como niños pequeños. Se podían oír los suaves latidos de sus pequeños corazones. Dejé de mirar a la pantalla para mirar al doctor-. No se preocupe, los bebés están completamente sanos y dudo que vayan a tener algún problema durante la gestación.

Ray me apretó un poco la mano e hizo que lo mirase.

-¿Se puede saber ya cuento tiempo llevan?.. – parecía que iba a seguir hablando pero no lo hizo.

-Les falta poco para que se cumplan los tres meses.

-¿Y.. cuántos serán mis pequeños?- pregunté entre sollozos. ¿Otra vez? Estaba demasiado sensible al parecer. Muchas emociones en tan poco tiempo.

-Son dos pequeñuelos- me dijo el doctor con voz dulce-. Aquí se observa uno de los corazoncitos- señaló otra vez la pantalla-. ¿Lo puede ver?

Asentí, llorando. Hace tres meses no hubiera creído que esto pasaría. Estar con Ray, con el padre de mis pequeños, ser madre, todo había dado un gran giro. Antes ni siquiera le hablaba, solo a Sam, el que ahora era.. ¿qué? ¿Nuestro enemigo?

-Iris..- me dijo Ray, sacudiéndome un poco. Al parecer estaba muy enfocada en mis pensamientos que prestaba poca atención-. ¿Los has visto?

-¿Qué? ¿Qué cosa?- pregunté volviéndome hacia él-. ¿Qué dijo sobre ellos?

-Ya, tranquila- dijo sonriendo-. Ellos están bien, nos ha dicho que ya puedes ir a casa pero que necesita verte regularmente para seguir el control.

-Ah- dije volviendo a la realidad-. Claro, si, seguro, genial- sonreí.

Ray me besó en la frente, mi nariz y, por último, lo labios de forma pasional. Yo me dejé llevar, arrojando mis brazos a su cuello como si fuese una jaula. Él me separó lentamente y yo me enrojecí al escuchar un carraspeo proveniente de nuestra izquierda.

El doctor y la enfermera aun estaban ahí. El primero sonriéndonos y la segunda impaciente y enojada. Suponía que el carraspeo había sido de ella.

-Lo siento- dije avergonzada-. Ya.. ya nos vamos- sonreí en disculpa.

Me levantaron con cuidado, apoyando una de mis manos sobre el hombro de Ray y la otra sobre la enfermera antipática, Mariana.

-Gracias- susurré mientras me llevaban hacia el baño. Ray se ofreció a ayudarme con mi ropa, pero negué con la cabeza-. No te preocupes, amor, puedo sola- le acaricié la mejilla y cerré la puerta del baño.

Tarde un tiempo largo en cambiarme, al parecer demasiado porque cuando ya estaba por finalizar un golpe suave me sobresaltó. Abrí la puerta y el rostro de Ray apareció al instante.

-¿Te encuentras bien?

-Ehmm.. si, estoy bien.. no te preocupes- ¿Tanto estaba tardando que se alarmó?-. Ya casi termino de vestirme.

Terminó de abrir la puerta completamente y se acercó, para luego poner una mano sobre mi cintura, haciendo que me acercase a él.

-¿Quieres que te ayude?

-No, ya..- señalé la remera que estaba colgando en un perchero que allí había-. Solo me falta poner la remera y ya termino.

-De acuerdo, te espero afuera- me dijo antes de irse, besándome en la mejilla. Cerró la puerta tras si y volví a quedar sola en el baño para poder terminar de cambiarme y tener un poco más de paz.

Terminé de vestirme bastante rápido. Solamente me faltaba ponerme la remera. ¿Cómo podía tardarme con eso? Abrí la puerta del baño. Ray me estaba esperando sentado en la cama, mirando en dirección a la televisión. Bajó la vista para mirarme y agarró algo que estaba sobre la cama para luego pararse. Se acercó y me sonrió.

-¿Ya nos podemos ir?

-Si, supongo. Digo.. si el doctor nos deja..

-Ya firmé todo.

Puso sobre mis hombros una campera y lo miré con una pregunta escrita en mis ojos.

-Afuera hace frío..- ¿hacía frío? Hace mucho tiempo que no salía de aquel lugar por lo que no lo sabía.

Salimos del hospital y una ola de frío me golpeó la cara. ¿Cómo podía hacer refrescado tanto en tan..? La pregunta se quedó flotando en mi cabeza. Pase los brazos por las mangas de la campera y me la cerré. Ray se rió y caminamos juntos, casi pegados, hasta el auto.
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:42 pm

Capitulo 21: El seguir.


¡Dos semanas!

Me acerqué a la cartelera que estaba en uno de los pasillos del instituto. ¿Tan poco faltaba para la fiesta de graduación.. y yo ni tenía vestido?

En una semana terminaban las clases. En dos, sería la última vez que vería a algunos.. por suerte.

Luego de que saliese del hospital, habían pasado dos semanas tranquilas en las que veía como Adam miraba a Ray como si estuviese un poco celoso. Este último me permitió quedarme en su casa.

La idea de ir a la universidad no me caía bien ni ahora ni antes. Ya vería que haría luego.. quizá si fuese, pero no después de terminar las clases. Quería descansar por lo menos un año.

Sentí una pequeña presión en el hombro que generó que despertara de mi ensoñación. Observé quien era y le sonreí.

-¿Qué miras?- señalé el cartel bastante llamativo que tenía enfrente- ¿Quieres ir?- me dio un beso en la frente y me encogí de hombros.

-No lo se.. ¿tú quieres ir?

-Solo si es contigo- le sonreí.

-Pero.. no tengo nada que ponerme- me quejé.

-No te preocupes, te acompaño- sentí que mis mejillas me estaban quemando. Me había sonrojado. Ray soltó una risilla-, pero si quieres mejor no.

-Yo..- pensé en el nombre de alguna compañera que me pudiese acompañar a ver vestidos, ya que no quería que él me viera con ese tipo de ropa que no acostumbraba a usar-. Ya le había dicho a Marianne- le mentí inocentemente. Una mentirilla blanca no dañaba a nadie.

-Está bien, pero..- no pude escuchar lo que seguía. El timbre que indicaba el inicio de las clases sonó, taladrándome los oídos.

-Ugh, maldición, vamos o me quedaré sorda.

-No puedo.. te veo luego, ¿si?

Asentí, pero ya se había ido. En el pasillo ya casi no quedaba nadie. Solo yo.. y el aire.

---


Las horas pasaron rápidas y aburridas en clase. Dudé de si me había llegado a dormir en alguna o no. En el almuerzo le pregunté a Mary si al día siguiente, que era sábado, me acompañaba a comprarme un vestido nuevo para el sábado 27 de noviembre, o sea, dos semanas y un día, la fiesta.

Ella aceptó gustosamente ya que también necesitaba uno.

Acordamos que nos veríamos a las diez de la mañana del día siguiente, en la puerta de una cafetería, una de las más famosas y prestigiosas del lugar en donde vivía. Se llamaba “The Coffe’s King”.

---


El día fue extremadamente tranquilo. En biología me dieron para hacer un trabajo práctico sobre las fases de las células, algo totalmente aburrido para mí y que no llamaba mi atención en lo más mínimo. La hora de gimnasia me la salteé, no me sentía con ánimos ni de correr un balón ni de que me pegaran, quería /y deseaba/ que el día fuese totalmente tranquilo.

Y así fue. Llegué temprano a la casa de Rauy.. actualmente la casa de los dos, él no me había dejado quedarme en la casa de mi mejor amiga, Marianne.

Cuando él llegó supuse que ya estaba dormida, ya que cuando me desperté a las nueve de la mañana él estaba durmiendo como un bebé. Le di un beso en la mejilla, sin despertarlo, y me levanté de camino al baño para ducharme.

---


Mary llegó tarde, como siempre, y disculpándose.

-Ya, no te preocupes- creo ya haberle repetido eso unas cuantas veces, aunque ella no me prestaba mucha atención y seguía disculpándose.

Nos sentamos en una de las mesas del lugar y pedimos nuestro desayuno: un café con medialunas. Tardaron un poco en traernos nuestro pedido ya que el lugar se encontraba atestado de gente.. no sabía como era que habíamos encontrado una mesa libre, pero si hubiésemos llegado unos minutos más tarde nos tendríamos que haber ido.

Nos tomamos nuestro tiempo para desayunar, ya que teniamos toda la mañana y la tarde por delante para buscar los vestidos para la fiesta. Mary no dejaba de mirarme y sus ojos mostraban una emoción contenida. La razón no supe identificarla hasta luego de preguntarle.

-Mary.. ¿por qué me miras tanto y sonríes cada vez que lo haces?- le pregunté, intrigada.

-Es solo que.. ¿has visto que me he tardado para venir aquí?- asentí-. Pues, mientras venía de camino pase por unas cuantas casas de gala donde vendían unos vestidos estupendos y.. creo que se donde encontrar el vestido perfecto para ti- dijo sonriéndome.

-¿Dónde?

-Pues.. es un negocio que pertenece a mi familia.. se llama Flourish & Party..

-Oh.. ¿es ese negocio?- le pregunté sin muchas ganas. Verdaderamente el lugar, sí, poseía muchísimos vestidos hermosos, pero eran muy caros y no los podía pagar. Algo en lo que no podía ni pensar-. No creo que sea conveniente.

-¿Por qué no?- se quejó, mirándome con los ojos como los del gatito de Shrek.

-Porque no puedo pagarlo.. es muy caro para mí..

-Pago yo..- dejó la frase en el aire cuando vio la cara que le puse ante su idea-.. o te pueden dar un descuento..

---


Salimos del negocio. Del vestido terminé pagando una mínima parte, ya que era la mejor amiga de la hija del dueño.. y eso fue solamente porque protesté en que no podía llevármelo sin pagar.

Este era hermoso.. negro, straples.. perfecto.. por lo menos a mi parecer. Tenía tul en la parte inferior que quedaba genial, además de que brillaba un poco. También tenía lentejuelas que estaban al borde de este y decoraban gran parte, además de formas una flor.

El vestido de Marianne, en cambio, era de un tono claro, un rosa bien clarito, también straples, que le quedaba perfectamente bien. También poseía lentejuelas, pero en este caso rosa. El vestido le llegaba hasta un poco menos de las rodillas.
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:43 pm

Capitulo 22: Bajo la luna. Parte I


-¿Te falta mucho?- décima vez más o menos que me preguntaba lo mismo. Estaba un poco desesperado por ir a la fiesta.. como si fuese muy importante.. cosa que yo no creía en lo más mínimo.

-No.. ya salgo- le respondí.

Me estaba peinando, pero ya tenía puesto el vestido y, aunque muchas veces no lo creía, me quedaba bien.. por lo menos a mi gusto. Me llegaba hasta por encima de las rodillas, quizá ese podría ser el único defecto que le encontraría. Aunque poco me gustaba el largo del vestido no podía hacer mucho, no iría a buscar otro faltando tan poco tiempo. Le quite importancia sabiendo que en medio de la noche ese insignificante detalle no significaría mucho para mí.

Por décima primera vez esa noche Ray tocó la puerta.

-¿Ya estas lista? ¿Puedo pasar?- me preguntó un poco nervioso.

Rodé los ojos. Si que estaba impaciente por ir a esa fiesta. ¿O por verme quizá?

-Si, ya puede pasar Ray- le dije de forma amable. El entró lentamente y quedó boquiabierto. Me alarmé.

- ¿Qué? ¿Me veo muy mal? ¿Qué tengo?- pregunté mirándome al espejo un poco nerviosa. Él se acercó a mí y me abrazó por detrás mientras seguía viendo mi figura en el espejo.

-Tranquila amor- me dijo mientras sus labios se acercaban a mi oído, susurrando-. Te ves hermosa en ese vestido. Eres un ángel, mí ángel- enfatizó. Mi rostro empezó a ruborizarse. Me acarició la mejilla para luego depositar un beso allí.

-Tú no te quedas atrás- me sonrió.

Se separó y me tomó de la mano para llevarme a la entrada de la casa.

---


El lugar donde se hacia la fiesta estaba totalmente iluminado. Por fuera estaba decorado con guirnaldas rosas y rojas, que se lograban ver a pesar de que fuese de noche a causa de las luces. Era un salón de fiestas espectacular, el único que poseíamos en el pueblo donde vivía, y en ese lugar se llevaban a cabo cualquier tipo de celebraciones, y esta era una de ellas.

La entrada estaba custodiada por dos hombres grandes y musculosos vestidos con un traje negro y zapatos del mismo color. Ambos controlaban que todo estuviese en orden y nos dejaban pasar de a par, de a parejas.

Delante nuestro había cinco parejas más que aguardaban a que llegara su turno para entrar. Todas las chicas estaban bien vestidas, con unos vestidos hermosos y sobre todo cortos, más que el mío.

Nuestro turno llegó y entramos sin ningún problema. Dentro estaba atestado de gente que bailaba por un lado y otros que estaban junto a la mesa en la que se encontraban las bebidas y comida.

Ray me llevó hacia el centro del lugar y nos pusimos a bailar. Cerca se encontraban Marianne y su amigo, Brad creo recordar que se llamaba, un buen chico que conocí el primer día de clases de ese año y que parecía muy amable. Ambos me sonrieron y yo se la devolví sin dudarlo.

Cuando comenzó la pista siguiente Ray y yo comenzamos a bailar lentamente, aunque un poco torpe.

-Lo siento- me susurró al oído y lo miré tratando de adivinar el por que de su disculpa.

-¿Por qué?

-No se bailar muy bien- me reí y seguimos bailando.

-Lo haces bastante bien- le dije con una enorme sonrisa en el rostro.

Las luces giratorias del lugar nos iluminaban cada pocos segundos para luego volver a la oscuridad total en la que nos encontrábamos. En parte las luces eran hipnotizantes, pero estaban bien para el baile.

De detrás de mí sentí una voz hablar. Era una voz femenina.

-¿Cambiamos de pareja?- reconocí la voz al instante en que pronunció la primer palabra. Era la de mi mejor amiga, Marianne, que se nos había acercado aun sonriendo.

-De acuerdo- acepté gustosamente, aunque a Ray no pareció agradarle mucho la idea.

Ray me soltó de mala gana y yo lo solté a él. Brad se me acercó y me tomó para bailar. Comenzamos a bailar lentamente. A simple vista se notaba que él bailaba mucho mejor que Ray, que era torpe y casi me pisaba el pie. Le sonreí y continuamos bailando. Me reía con lo que él estaba diciendo, nunca imaginé que fuese tan divertido, con razón él y Marianne habían comenzado a salir hace no mucho tiempo.

Miré de reojo a Ray y su rostro me provocó risa que no pude contener por mucho tiempo, ya que se formo una sonrisa más grande en el rostro. Verlo con esa expresión en su rostro me daba risa. No podía estar celoso de que bailaba con otro cuando sabía que la persona a la que quería, a la que amaba era solamente él y nadie más podía ocupar su puesto.

Él no se percató en lo más mínimo de que lo estaba mirando. Estaba muy concentrado en mirar a Brad y estar celoso que ni le daba tiempo a mirarme.

Me reí para que me mirase y luego le sonreí. Error. Pareció ponerse aun más celoso.. quizá creyó de que me estaba riendo por algo que me estaba diciendo Brad y no de él. Suspiré y dejé que siguiese con sus celos por lo menos hasta que terminase la canción.

A los pocos minutos, casi escasos, la canción terminó y volvimos a cambiar de pareja, volviendo a bailar junto a Ray, no sin antes abrazarlo y darle un lento pero apasionado beso.

-¿Qué era esa cara de recién?- inquirí, enarcando una ceja y mirándolo fijamente, conteniendo la risa, aunque no logré del todo mi cometido.

-Nada- me respondió y esquivó mi mirada. Le tomé el rostro y lo obligué a que me mirase-. No me gusta que bailes con otros- me respondió luego de un largo suspiro, enfatizando cada palabra. Puse los ojos en blanco.

-Solamente te quiero a ti- le susurré y él sonrió, tomándome de la mano.

-Acompáñame- me dijo mientras jalaba de esta y me casi arrastraba entre la multitud hacia algún espacio del lugar.
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:43 pm

Capitulo 23: Bajo la luna. Parte II


Me sacó del edificio y continuó arrastrándome hasta llegar al borde del bosque que se encontraba cerca de allí. Caminamos sin ingresar a este, tomados de la mano, pero él era quien me guiaba, ya que yo no sabía a donde nos estábamos dirigiéndonos.

-¿A dónde vamos?- inquirí con un poco más que simple curiosidad.

-Ya lo veremos- fue lo último que me dijo antes de continuar caminando.

---


El lugar era hermoso. Desde allí se podían observar la luna brillando a todo su esplendor y las estrellas a su alrededor que le daban un toque mágico, más de lo que era, al edificio al que habíamos llegado y entrado.

Nunca lo había visto en aquel lugar, por lo que nunca había escuchado nombrarlo y, por ende, no sabía de quien era siquiera el edificio ni nada.

-¿Qué es esto?

-Un edificio- puse los ojos en blanco. Que respuesta más obvia.

-Ya, pero.. ¿de quién es?

Lo que me había llamado enormemente la atención era que a ninguna persona del lugar le mostraba que nosotros hubiésemos pasado, subiésemos al ascensor para llegar a la planta más alta y hermosa de aquel lugar. Una zona despejada.

-Era de mi padre- enfatizó la primer palabra-, pero este edificio ahora es mío- ahora lo comprendía mejor.

-Que bella vista- dije impresionada. También se podía ver el bosque alrededor. Era el lugar perfecto para hacer una casa o, en este caso, un edificio.

-Te lo quería enseñar. Aquí era donde venía cuando era más pequeño y quería estar completamente solo- me contó mientras que subía por unas escaleras al techo del lugar donde se encontraba el ascensor y yo lo seguía. Él me ayudó a subir arriba de todo y me abrazó.

Le miré fijamente. También parecía un lugar romántico, ahora lo comprendía.

Me dio un beso en el lóbulo de mi oreja y continuó hasta llegar a mis labios, donde se quedó.

-Te amo.

-Yo también- le respondí y esta vez lo besé yo.
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:44 pm

Capítulo 24: El avance del tiempo pacífico.


Luego de graduarnos el tiempo pasó muy rápido, casi como si no existiese. Los meses habían pasado deprisa y mi embarazo cada vez estaba más próximo por acabar.. mas, casi no faltaba nada de tiempo.

Ray me acarició la mejilla y me besó la frente.

-Te quiero- me susurró-. Los quiero- repitió, pero esta vez incluyendo a los dos pequeños que tenía dentro del vientre y que él acarició, sintiendo sus pequeñas pataditas. Le sonreí.

-Nosotros también- cerré los ojos tratando de controlar el dolor que sus movimientos implicaban para mí.

---


Luego de unas cuantas horas de estar esperando en una de las habitaciones del hospital, llegaron el doctor que haría la cesaría y la anestesista para dormirme.

Ray me apretó la mano y me besó antes de que me llevasen y lo perdiera de vista.

Estuve mirando al techo todo el tiempo hasta que sentí que mis parpados se cerraban y yo me quedaba dormida.

---


Volví a tener el mismo sueño que hacia ya mucho tiempo que no tenía. En él estaban Ray, una niña de aproximadamente un año de edad y que estaba llorando y Sam. Aquello me produció pánico. La anestesia no había logrado hacer que no tuviese más sueños de ese tipo.

Abrí los ojos y los cerré instintivamente a causa de la luz para volverlos a abrir y comenzar a pestañar, mirando la habitación blanca en la que me encontraba. Las luces le daban el aspecto de una habitación de clínica o hospital.. si, eso seguramente era.

Un beso en la frente hizo que me despertase definitivamente y que me fijase en quien era. Un par de ojos me observaban y yo le sonreí. Me sentía realmente bien, como si hubiese despertado de un largo y reconfortante sueño.

-¿Dónde están?- inquirí, recostándome en la cama y mirando mejor la habitación.

-Están durmiendo plácidamente en su cuna- me informó y me abrazó despacio para no lastimarme-. El doctor dijo que tú y los pequeños estaban bien y que en un par de días podíamos volver y crear una vida común los cuatro juntos..

---


Los días, semanas, meses pasaron estupendamente bien, sin ningún problema. A los dos niños, mis niños, mis pequeños angelitos, habíamos decidido llamarlos Thomas y Maya, dos nombres que nos parecieron hermosos para los mellizos.

Ambos crecían a cada día que pasaba y a los diez meses Maya comenzó a caminar y, luego, le siguió su hermano incentivado por ver como se desplazaba su pequeña hermana y él quería hacer lo mismo. También habían pronunciado su primer palabra cuando casi cumplían su primer año.

Eran dos niños hermosos y totalmente parecidos a su padre Ray, que había conseguido trabajo cuando nos mudamos a la cuidad cuando nuestros pequeños aun tenían cuatro meses.

Habíamos decidido que en las vacaciones que a él le daban iríamos al pueblo donde había crecido, queríamos que Tommy y Maya conocieran a fondo el lugar donde sus padres habían nacido, crecido y se habían conocido, así como el lugar donde ellos también habían nacido.

---


Llegamos al pueblo en un viejo autobús que tenía un solo destino y muy pocos pasajeros dentro, sin decir que éramos casi los únicos que estábamos viajando allí.

La parada de este era un viejo lugar casi olvidado cerca de la cuidad, simplemente quedaba a unos pocos kilómetros y debíamos de ir caminando, aunque se nos complicó bastante al tener que llevar a los pequeños con nosotros, porque también debíamos de cargar con nuestras maletas.

Por suerte, Ray había llamado antes al personal de la compañía que había heredado de su padre y nos pasaron a recoger con una llamativa 4x4 negra. Cargamos todo dentro y nos llevaron cómodamente a la casa de Ray, que no habíamos vendido porque la creíamos necesaria para este tipo de viajes.

Otra vez aquí, pensé cuando entramos en la casa. Estaba idéntica a como la habíamos dejado hace tan solo seis meses, aunque una capa de suciedad cubría el suelo, pero nada que una simple barrida no pudiese quitar rápido.
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:44 pm

Capítulo 25: ¿Esto es el final?


Como una familia completamente unida salimos a pasear en el primer día soleado. Maya caminaba con pequeños pasitos junto a mí mientras que Tommy iba en brazos de su padre, era muy vago cuando se trataba de caminar y prefería estar siempre en brazos. Y como a Ray no le molestaba llevarlo de esa forma, terminaría malcriándolo.

El sol estaba en su punto máximo, iluminando todo con sus rayos que si los mirabas directamente te dejarían ciegos. Además, el cielo estaba completamente despejado, lo que significaba que no había ni un rastro de nubes.

Veía como Maya observaba a su alrededor totalmente fascinada y sabía por qué estaba de esa forma: nunca había estado en un bosque, lo más cercano a esto era la plaza, pero no se le parecía en nada realmente.

Ray iba caminando frente a mí, distraídamente, y tratando de que Tommy no lo despeinase ni le jalara del cabello. Sonreí ante tal escena. Era divertida.

---


Raymond parecía estar muy indeciso. Me miraba de reojo cada tanto, pero cuando yo lo miraba el apartaba la vista, como si no me hubiese estado observando. No entendía el por qué de ese comportamiento suyo en ese momento. A la mañana estaba de lo más alegre y se la paso hablando conmigo mientras caminábamos y, ahora, no pronunciaba ninguna palabra, como si se hubiese quedado mudo.

Maya y Thomas estaban durmiendo placidamente. Cada uno se encontraba en los brazos de nosotros. Ambos dormían con una sonrisa.

Ray pareció que iba a decir algo, ya que abrió la boca, pero rápidamente volvió a cerrarla, sin siquiera haber pronunciado algo.

-¿Qué sucede contigo?- le pregunté deteniendo mi paso y haciendo que el también dejase de caminar-. ¿Por qué de repente te has callado?

Él miró al suelo unos cuantos minutos y, luego, levantó la vista y me miró fijamente.

-Tengo algo que decirte..- susurró de tal forma que apenas que pude escucharlo. Dijo solo, dejando las palabras al aire.

-¿Si?- le incité para que continuase hablando.

-Sam ha vuelto- sentí que un escalofrío recorrió mi cuerpo de arriba abajo. ¿Cómo que había vuelto? No podía ser. Una imagen llegó a mi mente.. el sueño que había tenido. ¡No!-. ¿Te encuentras bien?- su voz sonó muy preocupada.

-Si.. no.. no puede ser..- otra secuencia de imágenes recorrió mi mente. Un bosque, Sam, Ray.. ¡No!

Mi vista se perdió en la nada, no podía fijarla en ningún punto. Podía ver todo y a la vez.. nada. Volví la vista a él.

-¿Podemos volver?- asintió y me besó la mejilla para luego pasar uno de sus brazos sobre mis hombros y caminar a paso lento de vuelta a la casa.

---


Luego de estar un par de días encerrada en aquella casa ya sentía que me faltaba un poco el aire y la tranquilidad de estar sola aunque sea unos pocos minutos. No podía soportarlo mucho más, por lo que decidí salir a dar un paseo aunque el sol ya se estuviese ocultando aquel día.

Sin pensármelo dos veces, abrí la puerta y, sin decir nada, salí de la casa, de aquella construcción color crema que se encontraba a mitad de la cuadra.

Volví a entrar a aquel bosque que se encontraba cerca de la casa, volví a observar a aquellos inmensos árboles, volví a caminar por el sendero marcado... aunque casi no lograba mirar nada. El sol ya no se mostraba, pero, en cambio, la luna se encontraba brillando sobre el cielo nublado.

La única luminosidad era la luna que hacia un par de horas había aparecido en el cielo con un par de nubes a su alrededor y con las estrellas adornado el oscuro cielo que no pronosticaba nada bueno.

Casi no podía divisar el sendero, pero me acordaba de la trayectoria que este tenía a lo largo del espeso bosque que ocupaba al menos 1 km.

Me desvié del sendero sin darme cuenta, pero me percaté cuando vi que próximo a mi había un camino de árboles que nunca había visto en aquel lugar.

Se lograba escuchar el murmullo del aire moviendo las ramas y el caer de las hojas. El sonido del agua que estaba cerca me confirmaba que nunca había ido por allí, ya que no sabía de la existencia de un río en aquel lugar.

Me llegó el ruido de la caída de una rama, o quizá algo con un poco más de volumen, ya que el ruido fue infernal y me hizo pegar un salto. Giré mi rostro hacia la izquierda, hacia el lugar proveniente del ruido.

Próximo a eso, se escuchó que algo más impactaba contra el suelo, pero esta vez se había oído muchísimo más cerca que el otro.

Caminé en sentido contrario, alejándome de aquel ruido, pero se acercaba cada vez más próximo a mi y…

Silencio.

Reinó el silencio a partir de ese momento y detuve mi andar, agitada. ¿Qué había sido toda esa sucesión de ruidos? No era común, no lo era. Y menos en aquel bosque donde reinaba siempre la paz.

Continué caminando en dirección que hacia segundos atrás estaba yendo corriendo y me encontré con que un río impedía mi avance. Era muy ancho como para cruzarlo, además de que parecía profundo. Mire hacia ambos lados y divisé un pequeño puente de madera vieja que no parecía muy resistente.

Ello no me importó y crucé este con cuidado, pero con rapidez.

-Vaya, vaya- una voz que reconocí al instante y que me produjo alegría y temor al mismo tiempo me sobresaltó. No quise levantar la vista por temor a verlo-. Que grata sorpresa encontrarte aquí.

-Yo no diría lo mismo- le respondí secamente, escupiendo las palabras.

-¿Esta es la forma en la que le das la bienvenida a tus amigos?- levanté la vista. Un escalofrío recorrió mi cuerpo al ver su rostro y su sonrisa.

-¿Cómo te atreves a dar la cara por aquí?

Se rió.

-¿Cómo le puedes… haber hecho eso?- inquirí con miedo.

-Esa respuesta la puedes conseguir tu sola, ya que es tu culpa. Tuya sola y de nadie más.

Caí de rodillas al suelo aun con temor, y ahora… Tu culpa. Resonaron esas dos únicas palabras en mi mente. No… ¿Por qué?. me pregunté. No, maldición, no es mi culpa, me dije mientras elevaba la vista y la fijaba en el que ahora se encontraba casi junto a mí.

-¿Sabes cuan fuerte se oye la caída de un árbol en un bosque donde no hay nadie?

Negué con la cabeza. No quería escuchar lo que él me dijese. No, aquello no era bueno.

-¿No? Que lástima- su sonrisa me dio asco-, porque se escucha igual que el grito de una persona.

-Mátame, si eso es lo que quieres, simplemente hazlo y deja tus discursos para otro- le susurré.

Se arrodilló junto a mí y me acarició el cabello.

-Tus deseos son órdenes para mis oídos- murmuró y acercó su boca a mi cuello-. Pero… que desperdicio- susurró.

Todo lo que sucedió luego lo vi en cámara lenta. Apareció Ray ante mis ojos, Maya se encontraba junto a él. Les sonreí.

-¡No!- gritó Raymond, lo que provocó que nuestra hija, mi niña, mi vida, comenzase a llorar.

-Tarde- quedó resonando en mi cabeza aquella palabra.

Tarde… ya era muy tarde. ¿Qué hora era? Seguramente la una de la madrugada. Vaya, que tarde, pensé.

¿Esto era el final? Que corta había sido mi vida, pero por lo menos la había disfrutado a pleno…
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:45 pm

Capítulo 26: El comienzo de un nuevo final.


PoV Raymond

-¡No, maldito!- le grité a Sam, mi hermano, mi compañero, mi jefe, pero ahora el maldito que la había asesinado.

El cuerpo de Iris cayó al suelo, produciendo un ruido que resonó en el silencioso bosque.

-¿Cómo te atreves?- un gruñido salió de mi interior y lo último que puedo recordar de aquel momento era que él seguía con su estúpida sonrisa de ser superior que no le sirvió para nada. De su cuerpo no quedó nada, o eso creo recordar, ya que este cayó al río que estaba al lado.

Maya continuaba llorando. Había presenciado toda la pelea, demonios, eso no estaba bien. La abracé y sequé las lágrimas que recorrían su pequeño rostro.

---


Los días estaban transcurriendo sin mucho apuro, pero había algo que no me cerraba, algo que no entendía desde que todo había acabado, desde que Sam había muerto –sonreí al recordar como lo destrozaba-, y era que todo había acabado. Todo había terminado, pero, al mismo tiempo, todo estaba volviendo a comenzar con la única diferencia de que la profecía había acabado y si todo seguía en orden nunca más volvería a ocurrir, nadie más sufriría y pasaría por todo el sufrimiento que yo había pasado.

No me importaba mucho aquello, por lo que no le daba nada de importancia.

-¿Tú que crees de todo esto?- una voz me quitó de mi ensoñación y mire a aquella persona que me había hablado. Le dediqué una sonrisa amable.

-¿Qué piensas?- inquirí fijando mi vista en un punto lejano, en una estreñña.

-Todo lo que pase por tu cabeza- suspiré y fije mi vista en él.

-Entonces ya lo sabes. Sabes que todo esto es…

-Sí, lo sé. Termina y vuelve a comenzar. Con pocas modificaciones, pero… son importantes.

-Lo sé, lo son, pero para mi no. Si este círculo vicioso terminase sería mucho mejor, todos podrían vivir en paz. ¿No lo crees?

-Eso debes de descubrirlo tú…

-¿Por qué nunca me ayudas? ¿Por qué siempre te mantienes en la oscuridad y nunca das la cara?

-Todas esas respuestas las sabes contestar- me sonrió y la piel alrededor de sus ojos se arrugó, dejando a luz la edad que poseía mi acompañante.

-Sí, yo puedo, pero prefiero saber las respuestas de tu parte, yo simplemente puedo sacar suposiciones, pero no la verdad.

Negó con la cabeza y continuó sonriéndome.

-Ya lo sabrás, todo a su debido tiempo, querido- me dijo tranquilamente y, luego, se retiró del lugar, dejándome solo nuevamente y sin dejar rastro, como si no hubiese estado hace unos minutos hablando conmigo. Siempre era lo mismo con él.

¿Qué pasaría ahora? Solo tenía que seguir viviendo para ver crecer a los dos pequeños diablos que ahora estaban simplemente a mi cuidado y no poseía ninguna ayuda, ya que di mis hermanos no volví a saber, simplemente desaparecieron de mi vida de un momento a otro, desaparecieron de la faz de la tierra.
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MensajeTema: Re: Mala Elección - Subida Completa   Dom Nov 29, 2009 8:47 pm

Epílogo: El comienzo del final..

Parte I


Raymond POV

Diez años... diez malditos habíamos pasado sin ella... sin poder verla más... sin poder besarla, sin poder tocarla.. simplemente teníamos que lápida en el cementerio que podíamos ir a visitar cuando quisieramos...

Thommy cada tanto me preguntaba donde estaba Iris, su madre, y los ojos se me llenaban de lágrimas. Maya, mi linda hijita, siempre lo callaba... ella era muy buena, parecía un ángel caido del suelo.. un ángel como su madre... me hacía tanto recordar a su madre...

Ella nunca preguntaba por su madre... siempre había entendido que se había ido que nunca más volvería con nosotros... que tendríamos que vivir nosotros tres solos hasta que ellos dos decidiesen irse de casa, algo que me iba a costar bastante aceptar, pero tenía que ser así... y me había costado muchísimo superar su muerte...

A sus once años, Maya ya podía hacer cualquier tipo de cosa en la casa, ya sea lavar la ropa, los platos, hacer la cama, hasta cocinar... todo con una perfección impecable... se había tomado muy en serio tomar el papel de única mujer de la casa.

Y eso me gustaba, ya que mostraba la perfección de una persona madura a tan corta edad... sería una mujer muy resposable cuando creciese...

Y en ese momento, frente a la tumba de Iris, se mostraba de la misma manera... parecía impenetrable, que su madre no estuviera con ella no le afectaba en lo más mínimo... y lo había aceptado, no como su hermano que preguntaba por ella a cada momento...

Maya depositó un ramo de rosas sobre la tumba, pero no me miró en ningún momento.. nunca lo hacía. Mi hijo estaba parado junto a mí observando la tumba -y la lápida que estaba perfectamente tallada sin ningún desperfecto- con lágrimas en los ojos que nunca podía contener.

Ya habían pasado diez años desde que ese maldito hijo de puta la había asesinado... y que luego yo lo maté a él...

Una lágrima se me escapó y Maya me miró, sus ojos también estaban llenos de lágrimas, pero era fuerte y nunca lloraba... nunca desde que vio como mataban a su madre teniendo tan solo un año.

Me abrazó y me secó la única lágrima que recorría mi rostro.

-No llores... no está bien llorar- ella siempre me decía eso cuando estabamos en este lugar... el cementerio.

El clima era un poco irónico. En un día como este estaba completamente soleado, un perfecto día de verano.

-No lloro...- le susurré y Thommy me miró.

-¿Nos pedemos ir, Ray?- nunca me llamaban "papá", "padre", "pa", ni de ninguna forma que se le pareciese.. siempre me llamaban de esa forma. Supongo que porque nunca signifiqué una figura paterna para ellos, sino solo un amigo... un amigo en vez de su padre.. que asco.

Simplemente asentí, aunque ambos ya me habían dado la espalda y estaban caminando, alejandose... dejandome atrás, por lo que caminé con pasos largos para darles alcance.

Ambos eran en cierto punto muy parecido, bueno... digamos que eran mellizos, ¿no? Ambos poseían cabellera de un rubio increible, tenían ojos claros... la misma estatura... me llegaban hasta el cuello... bastante altos a decir verdad ya que yo medía 1.85.



Parte II


Maya POV

Mi padre por estas fechas se deprimía un poco y su atuendo empeoraba notablemente, al igual que su aspecto. Siempre pasaba una semana antes de que fuesemos al cementerio y duraba una semana más.

Nunca me había querido contar que era lo que le había pasado a mi madre y el por qué ella había muerto... sin contar el por qué yo tenía recuerdos de verla a ella tirada en el suelo, muerta, cuando apenas tenía un año cuando eso sucedió.

Me acuerdo perfectamente de la escena. Mi madre yacía inmovil, en el suelo, y con los ojos abiertos como platos. Mi rostro de seguro debía de estar como horrorizado por lo que estaba viendo. Mi padre, Raymod, para como una estatua sin poder hacer nada, sosteniéndome en brazos y alejándome, porque yo quería ir a por mi madre...

Traté de ahuyentar esos recuerdos de mí cuando sentí que mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. Malditas lágrimas que amenazaban con caer en cualquier momento, aunque las estaba manteniendo para no llorar.

Y, como muchas veces había sentido anteriormente, sentí la presencia de alguien en mi habitación, cuando en verdad no había nadie. Verdaderamente aun no podía entender ello, pero era algo familiar. Muy familiar a decir verdad...


~FIN~
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